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50 años de I+D para traductores o la mala interpretación de la traducción automática

January 14th, 2010

Condenado a la eterna espera y a la falta de tiempo en lo último de mi lista de temas interesantes para escribir una entrada en Subbabelia se encontraba un tema que me fascina, me interesa y, de vez en cuando, me crispa los nervios. Hablo nada más y nada menos que de la traducción automática (TA).

Quizás si les nombro unas cuantas herramientas archiconocidas, la cosa cambie: hablo de traductores automáticos como BabelFish, Reverso, Systran, Voilà o el Google Translate. Todos en algún momento hemos usado alguno de estos traductores en casos extremos - y no tan extremos - de dudas lingüísticas existenciales. Pero,  ¿qué es lo que tienen estas pequeñas aplicaciones que tanto fascinan a muchas personas y que tanto disgustan a un buen número de traductores profesionales?

La TA surgió alrededor de los años 50 y desde entonces no ha hecho más que crecer, generar expectativas para sus usuarios y un gran revuelo entre los traductores profesionales. En el libro Traducción y  localización: mercado, gestión y tecnologías, una obra que reúne distintos artículos escritos por expertos en localización y nuevas tecnologías coordinados por el profesor Detlef Reineke,  la especialista en tecnologías aplicadas a la traducción, Elia Yuste Rodrigo, le dedica todo un artículo al intrincado mundo de la traducción automático. De hecho, acorde con sus palabras, muchos sitúan el origen de la traducción automática en Alemania alrededor del año 1953, después de que un ingeniero alemán crease las primeras calculadoras para realizar operaciones de cálculo complejas. Tiempo después de dicho desarrollo surgieron los primeros traductores automáticos, que estaban basados en diccionarios bilingües.

Se ha hecho un gran esfuerzo en I+D para la creación de nuevas y mejores herramientas automáticas a lo largo de estas cinco décadas, por eso existen distintas arquitecturas para sistemas de TA como las basadas bien en reglas o bien en corpus de textos. A mi entender , la diferencia entre las primeras y las últimas es que en el caso de los sistemas basados en reglas se sustituyen las palabras del texto original por aquellos equivalentes que el sistema considera más “ajustados”, mientras que en el segundo caso la traducción se basa en el análisis de muestras de traducciones realizadas por traductores humanos.

Me parece comprensible que muchas personas vean con buenos ojos los traductores automáticos, yo personalmente veo en ellos un reflejo de un gran esfuerzo por mejorar la comunicación entre personas, pero creo que dicho esfuerzo se queda cojo, pues solo contempla la traducción como una ecuación en la que una palabra en X idioma tiene en otro un único equivalente, que es la palabra Y.  ¿Tendrá esto que ver con que estas herramientas hayan sido creadas por personas alejadas del mundo de las letras? Por su parte, como traductora que soy, comprendo la angustia que ha levantado entre la comunidad de colegas de profesión a nivel mundial: ¿nos van a dejar sin trabajo los traductores automáticos? Como bien decían nuestros amigos del blog de Trusted Translations los traductores de carne y hueso no corremos peligro pues si una empresa necesita una traducción de calidad, recurrirá a un traductor profesional.

En mi opinión, esta herramienta puede que sea útil en determinados tipos de texto, por ejemplo en aquellos de carácter técnico en los que abundan las repeticiones. Sin embargo, no creo que sea buena idea traducir  una novela, una obra de teatro, el guión de una película o un texto que necesite una gran adaptación a la cultura del idioma al que se traduce. ¿No me creen? Aquí les presento una prueba: un fragmento de texto de la obra Otelo de William Shakespeare en inglés y sus respectivas traducciones: la humana y la automática.

Texto original

Texto traducido por un traductor

Texto traducido por TA

ACT I.

SCENE I. Venice. A street. [Enter Roderigo and Iago.]

RODERIGO.

Tush, never tell me;

I take it much unkindly

That thou, Iago, who hast had my purse

As if the strings were thine, shouldst know of this,–

IAGO.

‘Sblood, but you will not hear me:–

If ever I did dream of such a matter,

Abhor me.

 

ACTO PRIMERO

ESCENA PRIMERA

(Una calle en Venecia. Rodrigo y Yago.)

RODRIGO. No vuelvas a tocar esa cuestión, Yago; mucho me pesa que estés enterado de eso tú, a quien confié mi bolsa como si fuera tuya.

YAGO._ ¿Por qué no me oís? Si alguna vez me ha pasado tal pensamiento por la cabeza, castigadme como os plazca.

 

ACTO I.

ESCENA I. Venecia. Una calle. [Entren en Roderigo e Iago.]

RODERIGO.

Tush, nunca me dice; Le tomo mucho poco amablemente

Ese mil, Iago, que el hast tenía mi monedero

Como si las secuencias fueran thine, el shouldst sabe de esto,–

IAGO.

‘Sblood, sino ustedes no me oirá: –

Si soñaba nunca con tal cuestión,

Aborrezcanme.

Tras ver los resultados de la traducción hecha por el traductor automático, los traductores no podemos más que esbozar una sonrisa maliciosa y decir: ” es que no sirven para nada”. Pero, mis queridos colegas de profesión, voy a romper una lanza a favor de la traducción automática, o más bien, a favor de la traducción automática bien hecha. Desde mi humilde opinión, todos hemos  malinterpretado este avance en las tecnologías de la traducción y los primeros en temer el efecto de estas herramientas, que bien aplicadas podrían ayudarnos a mejorar nuestro rendimiento laboral, hemos sido los propios traductores. Desde mi punto de vista, este temor viene infundado por algunas personas expertas en materia de tecnologías que desconocen por completo la complejidad del trabajo del traductor y cuyo concepto de innovación solo valora la automatización de nuestro trabajo. Estas personas han entendido únicamente la traducción automática como un sustituto de la traducción humana, confían ciegamente en el poder de la inteligencia artificial sin darse cuenta de que estas máquinas no son capaces de cubrir el abismo existente entre dos culturas, ni preocuparse por otros muchos factores importantes.

Por eso, el desconocimiento de muchos y, por qué no decirlo, el hecho de que muchas de las famosas herramientas de traducción automática sean gratuitas son un gancho tremendo para que un gran número de empresarios e instituciones utilicen estos medios para traducir los contenidos de sus sitios webs u otros documentos. Un claro ejemplo de un mal uso es el que el diario francés La Tribune ha hecho al utilizar Systran para lanzar ediciones de sus noticias en cinco idiomas distintos, y si no me creen, pueden bien probar por ustedes mismos o bien leer el post que le dedicaron las hermanas Jenner, autoras del blog Translation Times. Con este tipo de traducciones lo único que se consigue es que un lector extranjero abandone el sitio web para buscar información en otro lugar porque no entiende absolutamente nada y  el intento de La Tribune de llegar a un mayor número de lectores queda en agua de borrajas.

Con esta entrada no pretendo crucificar a nadie, ni poner en tela de juicio la utilidad de la TA, simplemente creo que se ha entendido mal la función de estas herramientas y, precisamente, por ese motivo me gustaría hacer llegar un mensaje: las tecnologías nos ayudan a mejorar nuestra relación con el entorno y la sociedad, nos hacen la vida más llevadera y nos ahorran un tiempo precioso, pero no sirven de nada si un humano no las sabe emplear adecuadamente. Los sistemas de traducción automática no son herramientas inteligentes y me lo demuestran cada vez que visito un diccionario on line mientras estoy traduciendo, ahí va una prueba:

traduccion

El día que Google Translator me deje buscar palabrejas en un diccionario sin acosarme y además me ofrezca una revisión de estilo, gramática, puntuación y me comente que le da la impresión de que no termino de transmitir con naturalidad el mensaje del autor del texto original, entonces, me quitaré el sombrero y diré que mi profesión ya no tiene razón de ser porque las máquinas ya son más inteligentes que yo, mientras tanto… seguiré traduciendo y cobrando una tarifa alta, porque la calidad cuesta.

Más información| Translation Times

Más información| Trusted Translations

Imágenes| Blog de Mauro Entrialgo en El País

Captura de pantalla de Multitran diccionario multilingüe ruso